Tres cuartos
de siglo contemplan la obra de un Ser excepcional; insaciable
investigador de las artes marciales, consiguió brillantemente
interpretar la esencia y dinámica del movimiento universal
a través de Budo.
La expresividad creativa de la naturaleza con sus inagotables
formas y su esencia divina, marcan profundamente la idiosincrasia
del Aikido que el Maestro Ueshiba nos legó.
Este legado
no trata exclusivamente de esquematizar con Katas-movimientos
estructurados, la mecánica de un movimiento ni bases inamovibles
de un pensamiento espiritual. Más bien intenta despertar
en nosotros esa parte de nuestro espíritu tan profundamente
oculta y individual para que pueda desarrollarse e integrarse
armónicamente a nuestro entorno.
No como clones
tácticos e ideológicos, sino como seres individuales,
que aportan en base a su experiencia y vivencia en sus
estudios y entrenamiento, nuevas expresiones (técnicas)
que permitan visualizar y solucionar hacia los demás y
sobre todo a sí mismo, el conflicto que genera la dualidad,
tanto en el
campo unipersonal (espíritu-cuerpo) como la generada del
exterior, cuando se nos invade sin nuestra aprobación
(ataque físico)
AI-KI-DO
"El camino que unifica mente y cuerpo"
Es en definitiva un puente inmaterial de reencuentro de
los divino y humano de la vida. Este pensamiento es pues
eterno, siempre ha existido. El Maestro Ueshiba
comentaba:
" Yo no he creado el Aikido, él mismo existe desde
la génesis de los tiempos, el Aiki no pertenece a nadie
y es de todos, yo solo he dado el paso para su comprensión."
El Aikido del Maestro Ueshiba sería (en base a sus
vivencias) extraordinariamente profundo, seguramente tendría
connotaciones difícilmente comprensivas para muchos de
nosotros. "Su Aiki" nacido de la influencia
en sus vivencias en el monje Onisaburo Deguchi y el Maestro
Takeda, los dos perfectamente diferenciados (Yin y Yan,
Cielo y Tierra), evolucionó constantemente hasta su muerte.
No podría
ser de otra manera el Aikido es evolutivo, expansivo en
todas sus formas. Sus practicantes deben esforzarse en
no ser fotocopìas de entrenadores o maestros, deben
evolucionar sin perder el sentido ni la síntesis del legado
que nos dejó un gran hombre O'Sensei.
No obstante
sería un error pensar que el Aikido se circunscribe a
una meditación espiritual como resultado de los anteriormente
expuesto. ¡En absoluto!, el Aikido es un arte marcial
y como tal debe de ser practicado. La preparación
física para obtener un rendimiento mental correcto, debe
ser la adecuada, el entrenamiento de nuestro cuerpo
debería ser proporcional a nuestro aprendizaje espiritual
para así obtener en equilibrio Psicosomático correcto.
Es pues que
a través de entrenamiento físico se llega a una mejor
comprensión del mundo espiritual, un cuerpo sano
necesita una preparación física correcta con educadores
competentes que sean capaces de hacer comprender la importancia
que tiene (por ejemplo) una lesión para la vida de un
deportista tanto en el campo físico como en el mental.
Y esto transmitirlo a los entrenadores par que protejan
la integridad de sus alumnos.
¡El Aikido
puede entenderse en cierto sentido como un deporte!,
si consideramos que concurren en él aspectos como el de
la educación física e integración psíquica del ser humano
en nuestra sociedad. Dificilmente podríamos comprender
el Aikido "racionalmente" sin practicarlo con
normas que respetan la integridad física. La práctica
de cualquier actividad física -en este caso un tatámiz-
está supeditada a la idea de no ser un infierno
en su práctica, más bien un lugar de respeto y honor hacia
los demás.
Por todo ello,
siendo el Aikido no competitivo no deja de ser un "deporte",
tanto en su práctica como en sus formas y didácticas el
Aikido es y se integra en el campo de la educación física.
Obviar conocimientos como la educación física, psicología,
pedagogía, biomecanica, nutrición, anatomía etc. supondría
un grave error para el preparador o profesor de
Aikido en la práctica del tatámiz pues pondría en peligro
ciertas limitaciones físicas y psicológicas dentro del
mundo del alumno haciendo que éste abandonara.
El departamento
de Aikido de Madrid seguirá trabajando en éste sentido
el especial para los menos veteranos, del que creemos,
como el más racional y comtemporáneo para el entrenamiento
y comprensión de la práctica del Aikido en todos sus asociados,
contando con ello con equipos de educadores federativos
en estos campos, teniendo como metas la realización del
ser humano tanto en el campo mental como en el físico
en consonancia con este gran arte marcial.